COMUNIÓN ESPIRITUAL

Ardiente deseo de recibir a Jesús Sacramentado y darle un abrazo amoroso como si ya lo hubieses recibido.
Juan Pablo II “Ecclesia de Eucaristía” 34: “Es conveniente cultivar en el animo, el deseo constante del sacramento eucarístico. De aquí ha nacido la practica de la comunión espiritual…Santa Teresa de Jesús escribió: Cuando no comulgaredes y oyederes misa podéis comulgar espiritualmente…que es mucho lo que se imprime el amor ansi deste Señor”. “Mane nobiscum Domine” 18: “Hace falta fomentar, tanto en la celebración de la Misa, como en el culto eucarístico, fuera de ella, la conciencia viva de la presencia real de Cristo...Escuchando su voz y sintiendo los latidos de su corazón. ¡Gustad y ved que bueno es el Señor! Sal. 33,9”.
“El amor enciende en nosotros el deseo de recibirlo” (Sto.Tomas de Aquino).Se trata de una espiral ascendente, unitiva y transformante, en que el amor a Jesús sacramentado, engendra el deseo de recibirle sacramentalmente, y ese deseo de recibirlo, enciende el amor a tan altos niveles, que nos lleva como dice San Pablo Flp.2,5 “Tener los mismos sentimientos de Cristo”. En definitiva se trata de corresponder al ardiente deseo de Jesús de estar con nosotros “Con ansias he deseado comer esta pascua con vosotros” (Lc.22.15).
La comunión espiritual, no solo es el deseo de recibir a Jesús, sino que ha de ser “SACRAMENTALMENTE”. Y esto exige un compromiso por nuestra parte “Examínese, pues, el hombre a si mismo, y entonces coma del pan… (1 Cor.11,28).
Juan Pablo II en la “Redemptor Hominis” al profundizar en el misterio eucarístico habla de:
    “SACRAMENTO-PRESENCIA”-> En el santísimo sacramento de la Eucaristía están “contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo, la Sangre, juntamente con el Alma y la Divinidad de nuestro Señor Jesucristo y por consiguiente Cristo entero (Concilio Trento… DS 1651)
Oración: “Alma de Cristo santifícame, Cuerpo de Cristo, sálvame, Sangre de Cristo, embriágame…” (S. Ignacio de Loyola).
    “SACRAMENTO- COMUNIÓN”-> San Juan “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en el”; 17,21 “Como tu Padre en mi y yo en ti que ellos también sean uno en nosotros”.
Es la unión mas intima que se puede dar, entre el hombre y la divinidad. El alimentado (hombre) se va transformando en el alimentista (Dios) que se ha hecho alimento (Palabra y Pan Eucarístico), para poder ser asimilado, en las mesas, “Ambón” de Su Palabra, y “Altar” de Su Cuerpo. S. Pablo “Ya no soy yo, es Cristo, el que vive en mi”.
Oración: “Ya que te has dignado compartir nuestra humanidad, que esta agua mezclada con el vino, nos haga capaces de alcanzar tu Divinidad”.
    “SACRAMENTO-SACRIFICIO”-> S. Pedro señala “También vosotros …para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo” S. Pablo exhorta: “ofreceros como un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual” (Rom.12.1). El Vaticano II nos invita a participar activamente y aprender a “ofrecerse con Cristo, en sacrificio al Padre” (S.C. 48). Plegaria Eucarística “nos transforme en ofrenda permanente”.
San Pablo insiste “Completar en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo”;….. “Morir al pecado y vivir para Dios en Cristo Jesús”; “Gloriarme en nuestro Señor Jesucristo y este crucificado”. La cruz, como las alas de los aviones, puede parecer larga y pesada, pero es imprescindible para volar. San Pablo “escándalo para los griegos, necedad para los gentiles pero fuerza y sabiduría de Dios para los que se salvan” “El siervo de Yahvé”, “La esclava del Señor”, “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad...”
Oración:”Padre, en tus manos me pongo, haz de mi lo que quieras…”. “La niña María, a Dios ofrecía, el mas puro don, sagrario bendito, es su corazón”. “Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión...”
    “PRENDA DE LA FUTURA GLORIA”-> Pablo VI en “Mysterium fidei” nos recuerda que San Buenaventura afirma “Que Cristo este en el Sacramento como signo, no ofrece ninguna dificultad; pero que esté en el sacramento como en el cielo, he aquí la grandísima dificultad: creer esto, es muy meritorio”. “..hasta el día que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre“ (Mt.26,29;Lc.22,18;Mc.14,25).
Vaticano II S.C. 84 “Eucaristía es la Oración de Cristo cabeza, con su Cuerpo (Iglesia) al Padre”. Una exigencia del Dios Uno y Trino es que, donde esta el Hijo, esta el Padre y el Espíritu Santo, no pueden separarse. Jesús, en la Eucaristía, está con toda la corte celestial, la Virgen María y todos los Ángeles, Arcángeles… El Cristo Total, es la unión de Cristo Cabeza con su cuerpo que es la Iglesia Triunfante, Purgante y Militante, unida en la Comunión de los Santos.
Y continua profundizando Juan Pablo II en la “Redemptor Hominis “ En este Sacramento... se ha hecho signo eficaz del nuevo don concedido a la humanidad, don que es el Espíritu Santo, mediante el cual, la vida divina, que el Padre tiene en si y que da a su Hijo, es comunicada a todos los hombres que están unidos a Cristo”. Pablo VI en “Mysterium fidei” señala,”Es un altísimo misterio…como dice la Sagrada Liturgia “el misterio de fe”. Escuchar (Liturgia de la Palabra) y Acoger (Liturgia de la Eucaristía) a Jesús, que vive, honra y alaba al Padre, para alabarlo y honrarlo con El, en la unidad del Espíritu Santo. Liturgia Celestial, el Cielo en la Tierra y la Tierra en el Cielo. “Apropiarse del misterio de la Encarnación” decía Juan Pablo II.”Dios nos ha sentado en el Cielo con Cristo Jesús” Ef.2,6. Encarnación, Ascensión, Asunción…”… rampa de amor, dulcísima vereda”.
Oración: “Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura”. Y la de antes de comulgar “Señor que esta comunión de tu cuerpo y de tu sangre no sea para mi materia de juicio y condenación, sino que por tu infinita piedad me sirva de alimento de alma y cuerpo y remedio saludable”.[per tua pietatis (amor filial)… tutamentum (tutor, tutela) mentis et corporis et ad medelam (…) percipiendam]. “Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y todos los Santos”.
    EN RESUMEN. Además de repetir la formula de San Alfonso María de Ligorio “Creo Jesús mío…deseo recibiros sacramentalmente…” hay que distinguir entre la comunión sacramental (exige el estado de gracia, dentro de la misa, no mas de dos veces al día) y la comunión espiritual (en cualquier momento, lugar y estado). Y si nos parásemos a pensar en todo ello, quizás algunas de nuestras comuniones sacramentales serian distintas, incluso húmedas. San Agustín lloraba “tarde te amé, hermosura…”.
San Pablo nos exhorta. Cor. 11, 28 “Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seriamos condenados. Mas Juzgados por el Señor somos corregidos para no ser condenados”.
San Lucas nos previene Lc.13, 25 “Cuando el Dueño …y le diréis Señor ábrenos. Y os responderá no os conozco. Y le diréis, hemos comido y bebido contigo… pero os volverá a decir…” Y por eso nos exhorta Lc.13, 24 “Luchad por entrar por la puerta estrecha…” Y la puerta no es estrecha, sino única; la única puerta es Cristo “Nadie va al Padre sino por mi…”…”Yo soy el camino, la verdad y la vida…”. Algunos volvieron las espaladas al Señor diciendo “Duro es este lenguaje”…, pero Pedro contestó “Señor, a quien vamos a ir, Tu tienes palabras de vida eterna”… Y San Pablo nos habla de dolores de parto, y añade que en la plenitud de los tiempos “Cristo lo será todo en todos”. Nuestro Señor Obispo, Don Bernardo, que esta destinado a ser la imagen de Nuestro Señor Jesucristo, en toda la Diócesis nos recuerda “Me he hecho todo a todos”.
En definitiva “Cristo revela al hombre lo que es el hombre”. Dios dentro de mi y mi humanidad, una vez transformada, dentro de Dios. Es una borrachera espiritual, llegar a pensar que nuestra humanidad transformada, esta llamada a formar parte del misterio Trinitario. Y la prenda de todo ello es la Virgen María asunta al cielo en cuerpo y alma. Lo que Dios ha hecho con ella, es una prueba, de lo que quiere hacer con todos nosotros. “Tanto amó Dios al mundo, que envío a su Hijo,… para que el mundo se salve por Él”
San Pablo nos llena de gozo al señalar que a lo largo de todas las generaciones Dios ha destinado a los hombres a ser imagen de su hijo “A los que predestinó los llamó, a los que llamó los justificó y a los que justificó, los glorificó”. Y lo explica mas detalladamente “Bendito sea dios Padre de nuestro Señor Jesucristo… con toda clase e bienes espirituales y celestiales……el tesoro de su gracia sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros dándonos a conocer el misterio de su voluntad… recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra”.
Pablo VI en la “Mysterium fidei” “La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo nuestro Señor”.
Por todo ello, en adoración ante el Pan Eucarístico, con fe viva en su presencia, amor ardiente y deseo esperanzado de recibir a Cristo sacramentalmente, “Poniendo el alma en consonancia con la voz” (S.C. 11) antes de recibir la bendición con el Santísimo Sacramento del Altar oramos en silencio unidos con el Sacerdote “;….te pedimos nos concedas venerar de tal modo, los sagrados misterios de tu cuerpo….que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención."
ADORADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR.